La décima llegó. De manera heróica, dramática y con un pundonor extremo, los Diablos Rojos del Deportivo Toluca obtuvieron el décimo título de su historia al derrotar 4-3 en penales a Santos Laguna, después de que el tiempo regular terminó empatado sin goles.
Los Diablos comenzaron el encuentro a tambor batiente. El objetivo claro era la portería de Oswaldo Sánchez y por tal motivo desde el inicio del encuentro comenzó mostrando un futbol frontal, plenamente ofensivo y enfocados a romper el cerco albiverde.
Fueron varias las llegadas escarlatas, frente a un equipo de Santos que salió un tanto replegado, en espera del error del rival y en búsqueda de un contragolpe que les diera la posibilidad de abrir el marcador. La lucha por el dominio del esférico era dura y férrea.
Los primeros 30 minutos fueron de ir y venir, Néstor Calderón y Héctor Mancilla estuvieron cerca de abrir el marcador, pero en su camino se interpuso el guardameta lagunero y cuando los Guerreros atacaban, el peligro era mitigado por la defensa toluqueña y por Alfredo Talavera, que de nueva cuenta lució espectacular
En la segunda mitad Santos comenzó a presionar, Rubén Omar Romano hizo ingresar a Vicente Matías Vuoso, quien le dio frescura y potencia al ataque lagunero. Pero el cuadro bajo rojo se comportó a la altura y ya fuera con el relevo a tiempo o con la intervención oportuna de Talavera, ponía las cosas en calma.
Cuando transcurrían 42 minutos, el chileno Héctor Mancilla desbordó por la izquierda, intentó el disparo y aparentemente pegó en la mano de un defensor santista, pero el árbitro Armando Archundia decidió no marcarlo y la jugada continúo.
Arribos constantes mexiquenses y coauhilenses, el sol a plomo y la tensión al máximo fue lo que caracterizó a la parte complementaria. El tiempo transcurría y así terminaban los 90 minutos reglamentarios, que daban paso a la definición en tiempos extras.
El desgaste físico era evidente en ambos equipos y era el Deportivo Toluca el que tomaba la iniciativa y atacaba, el conjunto visitante aguantaba y aprovechaba los espacios generados por unos Diablos que iban hacia el frente. Pero la pelota se negaba a entrar.
Un nuevo disparo de Vicente Matías Vuoso puso en peligro la cabaña toluqueña, después de un desborde de Oribe Peralta, el delantero lagunero quedo sólo frente a Talavera, pero el arquero se tendió cuan largo es, para desviar la pelota y darle fin a la primera parte del alargue.
La entrada de Isaac Brizuela le trajo mayor movilidad a los embates toluqueños. Entre el “Cone”, Sinha y el colombiano Vladimir Marín le dieron al equipo la movilidad que se necesitaba, pese a que el cansancio continuaba haciendo estragos.
Los minutos corrían dramáticamente y aunque vinieron disparos peligrosos, sobre todo del lado rojo, la batalla no se definía y el silbatazo de Armando Archundia determinaba que era momento de llegar a la definición por penales, entre los gritos de “portero, portero apoyando a Talavera”.
El primero de los disparos correspondió a Antonio Naelson “Sinha”, disparó al centro y el arquero Oswaldo Sánchez quien se adelantó algunos pasos, alcanzó a golpear el esférico y dramáticamente pegó en la línea
Vino después Juan Pablo Rodríguez, primero la había fallado, pero el árbitro juzgó que Talavera se había adelantado, se repitió y el siguiente disparo fue bueno.
El siguiente le correspondió a Vladimir Marín, el colombiano le pegó con rencor al esférico y la anidó en el ángulo de la portería defendida por Oswaldo Sánchez.
Ludueña anotaría el siguiente y el drama continuaría con el penal fallado por Héctor Mancilla.
Lacerda era el siguiente en cobrar y la hizo buena, todo parecía perdido, pero Diego Novaretti cargó el peso del equipo en sus hombros y anotó el que despertó a los Diablos.
Tocó el turno a Vicente Matías Vuoso, quien mandó el disparo desviado y las sonrisas volvían al infierno, de esa manera, Martín Romagnoli tomó la pelota y mandó un fuerte disparo para acercar de nueva cuenta al Deportivo Toluca.
El ex diablo Carlos Morales también la falló y era la oportunidad para Édgar Dueñas, el defensa rojo mandó el disparo y nada pudo hacer Oswaldo Sánchez.
Los gritos de “portero, portero” seguían retumbando y dieron efecto, el último penal fue fallado por Fernando Arce, la pelota se fue desviada y los Diablos se proclamaban campeones por décima vez en su historia.