A veces el corazón no es suficiente. Los Diablos Rojos del Toluca vendieron muy cara la derrota y aunque fueron eliminados de la Liga de Campeones de Concacaf al caer 1-0 (2-1 global) ante el Pachuca en el partido de vuelta de la semifinal, mostraron arrojo y superaron al rival, lamentablemente el gol no se hizo presente.
El Deportivo Toluca fue dueño de la cancha en la primera mitad, fue el que mantuvo la posesión del balón y el que propuso, sin embargo, los Tuzos corrieron con mejor suerte y abrieron el marcador muy temprano, por lo que se tuvo que remar contra corriente de manera prematura.
Damián Manso descolgó por la izquierda, tomó mal parado a José Manuel Cruzalta y centró para Edy Brambila, quien supo anticiparse a Manuel de la Torre para cabecear con dificultad y de esa manera vencer a Alfredo Talavera para poner el marcador 1-0 favorable al Pachuca cuando apenas transcurrían cinco minutos.
“Chepo” de la Torre de inmediato ajustó sus líneas. Cruzalta se resintió un poco del desgarre que sufrió en la pierna derecha y salió del campo para darle paso a Francisco Gamboa, quien se cargó a la banda derecha, que era precisamente por donde más peligroso parecía el equipo hidalguense.
Vinieron después dos disparos peligrosos por parte del equipo albiazul por parte de Darío Cvintanich y Damián Manso, pero Talavera se encontraba bien ubicado y mitigó el peligro con espectaculares lances. En la recta final de la primera mitad entró Vladimir Marín por Antonio Ríos en busca de darle un poco más de variantes al ataque escarlata.
Los Diablos Rojos no dejaron de luchar y estuvieron cerca de empatar el marcador antes de que expiraran los primeros 45 minutos. El delantero chileno Héctor Mancilla quedó solo dentro del área frente a Miguel Calero, pero su disparo salió desviado.
En la segunda mitad la insistencia de los mexiquenses continuó. Los embates de Carlos Esquivel y Héctor Mancilla eran constantes sobre el marco de Calero, pero el esférico se negaba a entrar. Pachuca aprovechaba los espacios e intentaba llegar a base de contragolpes.
Los últimos minutos fueron para los Diablos. El equipo rojo arribaba cada vez más al campo rival. Vladimir Marín se tiró al frente y cerca estuvo a nada de igualar los cartones. Por esfuerzo, lucha y entrega no quedó por parte de los de la capital mexiquense, el reloj avanzó y marcó una noche de mucho esfuerzo, pero en la que la pelota no quiso entrar.