El último partido del torneo regular tuvo sabor a Liguilla. El Deportivo Toluca obtuvo un triunfo de 2-1 merecido ante un Puebla que no cedió terreno y que fue un perfecto sinodal para lo que vendrá más adelante, en el camino de los Diablos Rojos por conseguir su décimo título.
Cabe mencionar que el conjunto de la Franja golpeó demasiado, sus jugadores actuaron con fuerza desmedida, pero el cuadro mexiquense respondió con futbol y demostró, con la pelota ser mejor equipo y que es un contendiente serio para la Liguilla.
Apenas corría el minuto siete y se produjo una mano en los linderos del área por parte de Joaquín Velázquez que el árbitro vio de inmediato. “Sinha” se perfiló y mandó un disparo extraordinariamente colocado para poner el marcador 1-0 favorable al conjunto mexiquense.
Puebla aprovechó un contragolpe al minuto nueve y después de un disparo de Carlos Ruiz, Álvaro González remató, pero pegó en el poste y en el segundo intento cabeceó para vencer a Alfredo Talavera y empatar momentáneamente los cartones.
El gol del empate pareció un motivante extra para el equipo escarlata, que siguió en búsqueda del marco rival. Las oportunidades eran mayores para los dirigidos por José Manuel de la Torre, quienes comenzaban a tocar el balón y a rotarlo para buscar opciones.
Entonces apareció Manuel de la Torre al 17’ con un desborde por la banda izquierda, se quitó a dos rivales y filtró para Héctor Mancilla, quien hizo un amague, eludió a la defensiva poblana y disparó. Se trataba del 2-1 a favor, que la afición festejó en grande junto al chileno.
El equipo de la Franja no cedía terreno y eso sin duda era un reto para los de la capital mexiquense, quienes vivían intensamente cada acción del encuentro. La pasión llegó hasta las bancas, cuando el árbitro Miguel Ángel Ortega decidió expulsar a ambos técnicos.
Posterior a la escena de dimes y diretes, vino un disparo que llevaba fuego del uruguayo Nicolás Olivera. La pelota parecía ir hacia adentro, pero Alfredo Talavera, quien tuvo una gran tarde, voló de poste a poste para hacer una gran atajada y confirmar que el dominio debe darse en todos los sectores.
Para la segunda mitad el ritmo de juego no bajó. Ambos equipos iban hacia el frente y la batalla por la media cancha era sin cuartel. Toluca proponiendo y Puebla buscando el contragolpe, aunque los escarlatas con mayor posesión del esférico.